Vitamina Wow
El suplemento que tu alma necesita.
Hace un rato, di un paseo por este hermoso parque cercano a mi casa, que hace pocas semanas estaba completamente seco y triste, y luego de las recientes lluvias se ha recuperado de una manera increíble.
Lo contemplaba encantada, mientras pensaba sobre que escribir en este espacio esta semana. Abrí mi notebook y quise cargar algo que tenía empezado, pero el Wi-Fi era muy lento y empecé a quejarme… y me di cuenta de lo absurdo de mi “problema”.
Contemplando el paisaje me relajé y la vista me inspiró a preguntarte: ¿Cuándo fue la última vez que algo sencillo te dejó genuinamente asombrado?
Vivimos en una era en que damos muchas maravillas por hecho: Apretamos un botón y se enciende la luz. Abrimos una llave y sale agua limpia. Mandamos un mensaje al otro lado del mundo y llega en décimas de segundo. Le preguntamos algo a una aplicación y lo responde correcta e instantáneamente. Damos por sentado cosas que hace apenas pocas décadas podrían considerarse un verdadero milagro.
Pero tal parece que a mayor cantidad de avances tecnológicos, ha ido disminuyendo nuestra capacidad de asombro y admiración de las maravillas cotidianas. Sobre todo en cierta etapa de la vida, cuando creemos haber visto "de todo", es fácil volverse un tanto apático.
Por eso nos conviene recordar que dejarnos sorprender por la vida de manera positiva, es mucho más que una emoción bonita.
El Asombro es como una poderosa vitamina. Cuando te permites fascinarte aunque sea de pequeñas cosas, tu cerebro libera químicos que literalmente te hacen sentir revitalizado y optimista.
Asombrarnos nos recuerda lo maravilloso que es estar vivo y presenciando la perfección del universo del que somos solo una pequeñísima parte. Es como un reset natural para el alma.
Si crees que no hay nada increible a tu alrededor ahora mismo, piensa en esto: mientras lees esto, tienes aproximadamente 37 billones de células trabajando en coordinación perfecta. Tu hígado está filtrando toxinas, tu cerebro está procesando palabras y creando pensamientos, tus riñones están balanceando líquidos, etc. Todo sin tu supervisión consciente. ¿No te parece suficientemente asombroso?
Al mismo tiempo, la Tierra en la que estás parado (o sentado, que para el caso es lo mismo), está girando a 1,600 kilómetros por hora mientras orbita el Sol a 100,000 km/hora. Pero tú no sientes nada porque todo está perfectamente calibrado.
¿Por qué te conviene recuperar la capacidad de maravillarte? Porque al apreciar estas realidades en su verdadera magnitud, tus problemas cotidianos se ponen en perspectiva. Ese problema económico, ese regaño de tu jefe, ese cliente difícil, ese tráfico infernal, esa discusión con x o y... todo sigue ahí, pero se vuelve más manejable cuando relativizas todo, al entender que eres parte de algo mucho más grande y extraordinario.
Algunos ejercicios prácticos para recuperar tu capacidad de asombro:
El minuto de la respiración consciente. Durante solo un minuto, concéntrate en tu respiración. No para relajarte (que también), sino para apreciar como tu cuerpo sabe exactamente cuánto oxígeno necesitas, cuándo inhalarlo y cuándo expulsarlo. Sin manual de instrucciones.
El juego del "¿cómo es posible?" Elige cosas cotidianas, pueden ser de la naturaleza o inventos humanos... y pregúntate genuinamente cómo funcionan: ¿Cómo es que una semilla puede convertirse en árbol? ¿Cómo esas aves saben hacia dónde migrar? ¿Cómo es que ese microchip en tu teléfono almacena tanta información? No necesitas averiguar las respuestas; solo permítete que la pregunta te asombre.
La pausa del cielo. Cada vez que salgas, aunque sea por 10 segundos, mira hacia arriba y visualiza cómo más allá de nuestra atmósfera terrestre, hay un universo infinito. Somos literalmente viajeros espaciales de esta nave llamada Tierra.
El asombro no es ingenuidad; es sabiduría. Es recordar que formar parte de este universo extraordinario es un verdadero privilegio y alimenta una actitud de gratitud que inevitablemente genera bienestar. Cuando vives desde esa perspectiva, los dramas cotidianos se vuelven menos dramáticos, los problemas menos pesados, y la vida más ligera.
Sobre todo en la segunda mitad de la vida, recuperar nuestra capacidad de asombro es necesario para vivir con la actitud propositiva que esta etapa merece.
¿Tú qué opinas? ¿Cuándo fue la última vez que algo cotidiano te maravilló profundamente? ¡Compártenos tu experiencia!
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Precisamente hoy, charlando con mi socio, reflexionamos acerca de como estar en presencia permite disfrutar y asombrarnos por todo lo bello que hay en nuestra vida. Tan solo el hecho de acariciar a los gatos nos puede dar una plenitud increíble. Mil gracias por compartir.