Transitando Transiciones
Los cambios y sus efectos colaterales
La vida siempre está trayéndonos cambios. Algunos son bienvenidos, otros no tanto y otros incluso pueden desestabilizarnos por completo.
El cambio es algo situacional que ocurre en nuestro entorno, y las transiciones son una consecuencia de los mismos: son los procesos internos que atravesamos para adaptarnos a las nuevas circunstancias.
Piensa por ejemplo en un cambio reciente en tu vida. Ese fue solo el comienzo. Cómo lo interiorizas y te adaptas mental y emocionalmente a tu nueva realidad, eso es la transición. Y lo ideal es lograr convertirla en crecimiento personal.
A veces no somos plenamente conscientes de que estamos atravesando por una transición, o no comprendemos en qué punto estamos de su proceso, y simplemente nos sentimos inquietos, incómodos, o muy confundidos atravesando altibajos emocionales.
Las transiciones pueden ser:
Personales: como mudarse, iniciar o terminar relaciones o avanzar a una nueva etapa de vida.
Físicas: relacionadas con la salud o el estilo de vida.
Psicológicas: como lidiar con pérdidas o periodos de incertidumbre.
Profesionales: como los cambios en el trabajo, desempleo, jubilación o iniciar un nuevo negocio.
Tambien hay que mencionar, que rara vez estamos gestionando una sola transición a la vez. Algunas veces, una sola de estas transiciones puede representar una experiencia tan abrumadora que minimiza a las demás. En otras ocasiones, es el atravesar varias transiciones simultáneamente lo que nos hace sentir rebasados.
¿Conoces a alguien que no esté gestionando bien una transición? ¿O quizás seas tú mismo?
Transiciones Regresivas vs. Regenerativas
Frente a cambios significativos, el miedo puede paralizarnos, manteniéndonos estancados y frustrados. Esta es una transición regresiva, donde hay poco o ningún avance.
Pero, si soltamos el pasado y abrazamos el presente con optimismo hacia el futuro, nos transformamos positivamente. Aunque los pasos a seguir requieren esfuerzo, el resultado es una transición regenerativa, marcada por el crecimiento y la mejora.
Por paradójico que parezca, cada transición inicia con un final, y termina con un nuevo comienzo.
Una transición se divide en tres fases principales:
1.- El Final: Reconocemos y aceptamos el cambio, enfrentando la negación y experimentando un "baño emocional" de emociones encontradas.
2.- La Crisis o Limbo: La fase más desafiante, marcada por la incertidumbre y la frustración ante la dificultad para ver la salida.
3.- Nuevo Comienzo: Empezamos a sentirnos más cómodos, descubriendo una nueva fluidez y armonía. Se siente una renovada energía, sentido de propósito y compromiso.
Desde una perspectiva de neurociencia, las transiciones implican significativos procesos de reconfiguración cerebral. La neuroplasticidad, o la capacidad del cerebro para reorganizarse formando nuevas conexiones neuronales, juega un papel crucial durante las transiciones.
En la fase de Crisis o Limbo, por ejemplo, el cerebro está reconfigurándose activamente, aprendiendo y adaptándose a nuevas formas de pensar y ser, y es por eso que es la fase que requiere de mayor esfuerzo y recursos.
En la etapa del Nuevo Comienzo se genera la consolidación de estos nuevos patrones neuronales y la integración de nuevas identidades y comportamientos.
Al cerebro le encanta y facilita el integrar temas emocionales a través de metáforas. Es por eso que nos gustan tanto las historias y los mitos. La metáfora más obvia y hasta trillada para ejemplificar las transiciones es la de la oruga que construye su capullo y emerge de el como una mariposa. Pero la verdad es que no es tan sencillo. No somos orugas.
Nuestro progreso hacia la condición de mariposa no está garantizado por entrar en fase de capullo. El desafío que tenemos como seres humanos, es que a diferencia de la oruga, debemos elegir cual será nuestra transformación y actuar en consecuencia. La vida por sí misma no asegura que nos reconstruyamos en una mejor versión. Debemos elegir consciente y proactivamente ese camino para nosotros mismos.
El contar con el apoyo de un acompañamiento profesional y el utilizar herramientas y estrategias creadas especialmente para ello, facilita el atravesar las fases de una transición de una forma más ágil y liviana.
Entender mejor el proceso por el cual estamos pasando facilita una transición más fluida y enriquecedora hacia nuevas etapas de la vida, dejándonos con una mentalidad fortalecida y resiliente.
¿Estás listo para recibir los próximos cambio que te traiga la vida y transitarlos de esta manera?




Siempre que las cosas cambian en la vida las tomo como oportunidades de crecimiento, una de las sensaciones más encantadoras es estar en un lugar donde no sé que hacer porque estoy listo para aprender lo necesario para prosperar. Solo es una cuestión de perspectiva y decidir si el cambio lo tomaremos para crecer o decrecer. Gracias.