PSEUDO-PRODUCTIVIDAD
El espejismo de estar siempre ocupados
Como les conté hace poco, hace apenas 9 semanas me reincorporé al trabajar dentro de una gran empresa tras un período de estar como “free lancer”.
Este cambio me ha hecho darme cuenta de que cuando estamos bajo la mirada de otros, surge una necesidad más intensa de demostrar nuestra capacidad y valor. Esto nos lleva a la trampa de querer quedar bien haciendo más cosas y parecer muy eficaz.
En mi caso, al regresar a una posición donde fui exitosa años atrás, he querido recordar y resolver todo a la primera, dar respuestas inmediatas, y demostrar que sigo siendo tan capaz como antes.
Pero me estaba pasando que entre más quería demostrar que podía, menos lograba. Pronto me saturé de cosas, y esa intención de “super productividad” se transformó en algo parecido a correr en una caminadora: mucho movimiento, pero sin llegar a ningún lado.
Hace unos días escuché un episodio del podcast de Mel Robbins con Cal Newport como invitado, reconocido autor y profesor experto en temas de concentración. En la entrevista hablaron de su más reciente libro “Productividad Lenta”, que apenas descargué y voy a leer, pero solo con el resumen y la entrevista, ya me atrevo a recomendarlo.
Cal Newport define como “pseudo-productividad” esa necesidad constante de hacer mil cosas, incluso el malabarismo de intentar varias simultáneamente, lo cual lleva a la dificultad crónica de completar lo que realmente importa. Me identifiqué completamente.
Parece que en algún punto decidimos que la persona más ocupada era la más productiva, y esta idea se instaló en la cultura moderna hasta convertirse en una forma agotadora de vivir.
Cal comentó que la mayoría de las veces, nuestras “listas de tareas del día” son en realidad “listas de deseos”, lo cual me pareció muy acertado. Regularmente, desde que las hacemos podríamos darnos cuenta de que no son factibles, y luego nos abrumamos o frustramos cuando no las cumplimos. Una lista debe servirnos para establecer prioridades y funcionar como guía, no como un tirano.
La solución que propone Newport es reducir el ritmo y hacer menos cosas a la vez. Estudios serios han comprobado que cuando nos concentramos en menos tareas simultáneamente, tanto la tasa de logros como la calidad de los resultados aumentan.
Menciona como principio importante trabajar a un ritmo natural. Vivimos obsesionados con hacer todo lo más rápido posible y olvidamos la importancia de darle a cada cosa su tiempo justo.
Propone la planificación por bloques de tiempo y el autoconocimiento de nuestros ciclos de energía para planificar el trabajo profundo cuando estemos en nuestro mejor momento, reservando pausas para otras tareas y actividades (como responder mensajes y llamadas) que cuando se mezclan con lo importante, nos impiden completarlo.
Sugiere cambiar el enfoque de “hacer muchas cosas” a “hacer pocas cosas, pero excepcionalmente bien”. Lo llama obsesionarse con la calidad, y enfocarse en ella hace que el parecer muy ocupado pierda su atractivo.
Admito que adoptar la Productividad Lenta da un poco de miedo. Es ir contra corriente. Pero como dice Carl Honoré, precursor del Movimiento Slow: “en un mundo adicto a la velocidad, la lentitud es un superpoder”.
Puedo confirmar que este es un cambio liberador. He comprobado que cuando dejamos de querer destacar por la velocidad y cantidad de cosas que hacemos y nos enfocamos en su calidad, paradójicamente logramos aportar mucho más.
¿Qué opinas? ¿Te animas a intentar este cambio de enfoque?
#marneenpreza #neurocoaching #innovaciónpersonal #gestióndementalidad #slowproductivity #productividadlenta #pseudoproductividad




Hace poco platicaba con mi socio acerca de esto, cuando puedes vivir lento es lo más maravilloso, todo el mundo anda corre y corre queriendo hacer cada vez más cosas, cuando la verdadera productividad viene de hacer muy pocas cosas que creen resultados enormes. Ojalá más personas se sumen a vivir lento. Gracias por compartir.