¿MADURESCENTE?
Ya no tan jóven, aún no tan viejo... ¿qué soy ahora?
"Madurescencia" y "Madurescente", son nuevos términos que intentan describir y dar una identidad propia a un periodo o fase de la vida y a quienes la viven, que ocurre en lo que hasta ahora se ha llamado "la mediana edad", frase que es bastante ambigua.
Estas palabras aún no son reconocidas por la RAE (Real Academia Española), que suele esperar a que las palabras logren suficiente arraigo popular para incluirlas en su diccionario.
De igual forma los términos Adolescencia y Adolescente se crearon e incluyeron en los diccionarios apenas a mediados del siglo pasado. Anteriormente se pasaba directamente de ser niños a adultos, porque aunque había excepciones, la vida era en general mucho más corta.
A medida que la longevidad promedio va aumentando, las clasificaciones demográficas requieren adaptarse.
Hemos ganado 30 años de esperanza de vida en solo un siglo y además, gracias a los avances en materia de salud y a la incorporación de hábitos mas sanos, cada vez más personas llegamos con una gran vitalidad a la segunda mitad de la vida.
En ésta era en la que llegar a 100 años no será nada raro, algunos expertos consideran que incluso debemos reclasificar las etapas de la vida como: infancia, adolescencia, adultos jóvenes, madurescencia, adultos mayores y vejez.
La adolescencia y la madurescencia tienen en común el ser etapas que requieren un entendimiento especial de lo que está sucediendo con nuestros propios cambios biológicos y circunstanciales, y el estar en una búsqueda de identidad, aunque en muy diferentes contextos.
En la madurescencia se tienen ya vivencias, experiencia y la esencia personal necesaria para avanzar hacia la etapa de mayor plenitud que es la madurez. Este periodo puede vivirse en un amplio rango de edades y con muchas diferencias individuales. (Puede darse de los 40-45 a los 55-60 años aprox.)
Si bien es cierto que empezamos a envejecer desde el mismo momento en que nacemos, la madurescencia parece llegar con la toma de consciencia de que ya estamos en la segunda parte de la vida y que el tiempo sigue pasando velozmente.
Puede ser por la llegada a edad adulta de los hijos o niños que "vimos nacer", o por las enfermedades de coetáneos, o por empezar a sentir la presión de la industria anti-edad que ha permeado en la idiosincrasia general, o por empezar a sentir en carne propia los efectos de ciertos sesgos edadistas como las dificultades para ser contratados, o el llegar al tope permitido para participar en ciertas actividades, o para acceder a ciertos servicios.
Así mismo, se toma consciencia de que las acciones del presente serán determinantes para una futura vejez que ya no se ve tan lejana.
Por todo esto, para muchos, la madurescencia puede incluir un periodo de "crisis existencial", en diferentes grados y que se vive de diferentes formas. Ya sea entrando en estados emocionales contrastantes y extremos, o el no querer que no se sepa cuantos años cumplimos, o comprar productos y hacer rutinas, tratamientos y operaciones que nos los quiten de encima. Todo porque subyacen miedos conscientes o inconscientes ocasionados por la creencia tan difundida de que el envejecimiento significa decadencia.
Por eso tenemos que reencuadrar el tema, y ajustar nuestra mentalidad, ya que no es el inicio del declive, a menos que así lo pensemos.
La madurescencia es una fase de revisión de la vida transcurrida, en la que nos cuestionamos si fueron correctas o no algunas de nuestras decisiones más trascendentes y si estamos donde queremos estar. Recordamos los sueños, planes y proyectos no realizados. Algunos empiezan a parecer ya imposibles y todo esto causa mucha inquietud, pero también es la oportunidad de ponernos nuevas metas y desafíos que nos de un renovado sentido.
Es una etapa para profundizar en uno mismo y definir la evolución que queremos tener en lo individual, asi como la de nuestras relaciones personales, laborales y con nuestro entorno en general. La terapia y el coaching suelen ser de mucha ayuda para facilitar estos procesos.
Considerando a la madurescencia como una fase que se está atravesando, será más sencillo entenderla y transitarla positivamente.
Los madurescentes que lo hacen así, logran:
Comprender cómo han llegado a convertirse en quien son ahora y desde ahí pueden retomar todas sus opciones para el futuro.
Considerar nuevas posibilidades de experiencias y proyectos, así como el reencuentro con intereses y aficiones que quizá se habían dejado a un lado años atrás.
Hacer profunda introspección y grandes reflexiones sobre el propósito, la identidad y el legado, por lo que muchos logran vislumbrar nuevos horizontes y reinventarse.
Definir hacia dónde y cómo se quiere caminar. con las ventajas de la experiencia de todo lo vivido, de las redes de contacto y soporte que se han venido construyendo, y sobre todo del conocimiento de uno mismo que se ha venido adquiriendo.
Es la oportunidad para hacer que la segunda mitad de la vida sea mucho más gratificante y significativa y además contribuir al cambio de paradigmas y estereotipos edadistas en nuestra sociedad.
Debemos celebrar y disfrutar cada etapa al máximo en beneficio propio y de las siguientes generaciones.
¿Te identificas con esta idea? Comparte tus impresiones y pongamos el tema sobre la mesa.




Es súper interesante lo que plasmas, finalmente los cambios en la expectativa de vida han creado nuevas dinámicas y es importante identificarlas para prepararnos para esas etapas de la vida. Muchas gracias por compartir.