Los Ajás y Eurekas
¿Crees que llegan por suerte o casualidad?
Cuenta la leyenda (o chisme), que Arquímedes, uno de los matemáticos y físicos más reconocidos de la historia, estaba muy cansado después de días dándo vueltas en su cabeza a un problema. Decidió darse un baño buscando desconectar un poco, y al sumergirse en la bañera y ver desbordarse el agua, le vino la solución. Dicen que gritó "¡Eureka!", que significa "lo encontré", y salió corriendo desnudo a comprobar su teoría sobre cómo calcular el volumen de un objeto.
Muchos historiadores dudan de los detalles de este suceso, pero la anécdota y la exclamación se volvieron símbolos de ese feliz instante en el que se encuentra una solución o respuesta cuando se deja de buscarla.
Esto sucede porque al hacerse una pregunta interesante, una parte del cerebro queda "atrapada" por ella, y aunque nos ocupemos en otras tareas y temas, la pregunta que nos cautivó seguirá procesándose en un plano inconsciente, hasta que la resolvamos.
Básicamente, hay dos mecanismos generales para la resolución de problemas: el análisis consciente y metódico, o de manera inesperada en un momento de “suerte “ o inspiración "repentina". Sin embargo, esta última no es tan aleatoria ni repentina como pudiera parecer.
Con un enigma en mente, el cerebro se mantiene explorando todas sus posibilidades, probando su capacidad funcional y realizando conexiones entre diversas áreas e información. Esto es lo que los neurocientíficos denominan "excursiones dinámicas”.
Desconectarse y dejar que los pensamientos fluyan libremente puede no parecer productivo, pero los estudios científicos afirman que es una práctica que debe ser valorada como una fuente significativa de inspiración y soluciones.
Los momentos en que resolvemos un problema o encontramos sentido de manera inesperada, tienen su origen en zonas específicas del cerebro. Con la tecnología avanzada de neuroimágenes, se ha estudiado cómo, detrás de esas respuestas que parecen surgir de la nada, se encuentra la activación de complejos mecanismos cerebrales.
Primero, la corteza prefrontal y la corteza anterior cingulada se movilizan en la fase de búsqueda, y luego se detecta un alza repentina en las ondas gamma, la frecuencia eléctrica cerebral asociada con la creatividad. Un segundo antes de la inspiración, se produce una gran explosión eléctrica a nivel neuronal. Por lo tanto, la frase "se me prendió el foco" refleja con bastante fidelidad lo que sucede neurofisiológicamente.
Esta activación eléctrica tiene lugar en el lóbulo temporal derecho, sobre la oreja, en el momento de la inspiración—algunos llaman a esta área "las neuronas eureka".
Se ha deducido que es en esta región donde se hacen las asociaciones insospechadas entre conceptos conocidos. Como le pasó a Arquímedes, que al ver desbordarse el agua , "repentinamente" asoció esto con su conocimiento sobre el peso y volumen de los objetos y concluyó la solución.
El momento Eureka no surge por casualidad. Aterriza solo en mentes preparadas, que sin este fundamento, ni siquiera lo reconocerían. Surge sólo en aquellos que han sembrado los elementos necesarios para una solución con esfuerzo y paciencia, y brota de manera que parece mágica para los que desconocen el trabajo previo.
Presionarnos para encontrar una respuesta a una situación compleja puede resultar contraproducente, al tensionar nuestro cerebro para que funcione solo desde el modo "consciente", lo cual no es lo ideal cuando se requiere creatividad. Los estudios demuestran que cuando estamos ansiosos o estresados nuestra visión se estrecha y no estamos abiertos a todas las posibilidades.
Es posible que te haya pasado que las respuestas buscadas llegan cuando te vas a dormir, estás en la regadera, corriendo, manejando... Esto ocurre porque nuestros recursos inconscientes son mucho mayores que nuestros recursos conscientes. De hecho, no es descabellado afirmar que podemos dejar que nuestro cerebro inconsciente resuelva nuestros problemas más complicados.
Por lo tanto, cuando nos sentimos abrumados por encontrar una solución, conviene distraernos, dejar los problemas a un lado por un tiempo y hacer otra cosa que permita adquirir una nueva perspectiva.
La mejor fórmula para resolver un problema complejo, parece ser alternar períodos de enfoque y alta concentración con momentos de relajación, dando espacio para que el cerebro se relaje y realice las conexiones necesarias entre diferentes puntos que al principio parecen totalmente desconectados. Así, emergen ideas o soluciones innovadoras de una manera tan simple y natural que nos preguntamos: ¿Cómo no se me ocurrió antes?
Nos creemos muy listos, pero nuestro inconsciente es aún más listo y rápido. No podemos predecir o controlar en qué momento tendremos una idea, pero definitivamente podemos aumentar drásticamente la probabilidad de que surjan.
Es importante mantener en nuestra rutina actividades que silencien el ruido mental, que no requieran enfoque ni pensamiento concreto. Estas tareas que nos ayudan a desconectar a menudo desencadenan momentos de revelación, ya que es entonces cuando se captan lo que surje de las conexiones neuronales más sutiles.
Los circuitos de atención y relajación están inversamente relacionados: cuando uno aumenta, el otro disminuye. En otras palabras, solo al desactivar la atención externa, facilitamos la introspección.
En conclusión, si deseamos generar más y mejores ideas, es necesario además de explorar alternativas y recabar información de manera consciente, reducir el ritmo, y crear momentos, espacios y actividades que fomenten esos "Eurekas" o "Ajás".
¿Recuerdas alguna experiencia así que nos puedas compartir?




Conecté con cada palabra que escribiste, en mi faceta de escritor lo vivo todos los días, la actividad creativa requiere trabajo metódico que necesita esos periodos de "tiempos muertos" donde todo empieza a conectar y hacer sentido. También recuerdo cuando mi socio me dijo que necesitaba para que mis videos en YouTube pegaran que mi mente lo proceso toda esa noche y al día siguiente desperté con la respuesta. Hay una infinidad de ejemplos que se me vienen a la mente porque soy mega flojo y de pronto paso mucho tiempo en la contemplación o en actividades donde solo dejo mi mente correr. Gracias por tan excelente artículo.