Interocepción:
El Sentido que percibe nuestro Código Interno
En la escuela nos enseñaron que tenemos cinco sentidos: vista, oído, olfato, gusto y tacto. Esta idea ha sido la base de nuestra comprensión sobre cómo percibimos y nos relacionamos con el mundo desde la época de Aristóteles, hace más de 2,000 años.
Sin embargo, la neurociencia moderna viene ampliando esta visión, demostrando que existen otros sentidos, igualmente importantes.
Aunque aún no hay un consenso sobre el número exacto de sentidos, la mayoría de los neurocientíficos coinciden en la necesidad de reformar el enfoque clásico para comprender mejor cómo interactuamos con nuestro entorno y con nosotros mismos.
Las principales teorías amplían la lista para incluir sentidos como:
Equilibrio (Vestibular): Estabilidad, orientación y coordinación espacial.
Propiocepción: Percepción de la posición del cuerpo sin necesidad de verlo.
Termocepción: percepción de la temperatura.
Nocicepción: Detección del dolor.
Interocepción: Percepción de las señales internas del cuerpo.
Este último viene adquiriendo especial relevancia por su papel clave en la regulación emocional y el bienestar mental.
La interocepción nos conecta internamente con el código de nuestros propios órganos y nos permite percibir sensaciones como el hambre, la sed, la fatiga, la tensión muscular, etc. Se procesa en regiones del cerebro que integran la información corporal con nuestras emociones y decisiones.
Desarrollar el sentido de la interocepción es muy importante porque nos ayuda en lo siguiente:
Autoconocimiento emocional: ¿Sientes un nudo en el estómago? ¿Tensión en los hombros? ¿Qué mensaje te están enviando esas sensaciones? Reconocerlas nos permite actuar antes de que las emociones nos controlen.
Toma de decisiones más consciente: Nuestro cuerpo envía señales sobre lo que necesitamos incluso antes de que nuestra mente lo procese. Escucharlo nos ayuda a tomar decisiones alineadas con nuestro bienestar.
Conexión mente-cuerpo: Fortalecer ésta relación, contribuye a nuestra salud física, mental y emocional.
¿Cómo desarrollar más tu interocepción?
Una forma de empezar es practicar la consciencia plena (Mindfulness) con este tipo de acciones:
Escanea tu cuerpo. dedicar unos minutos al día a escanear tu cuerpo. ¿Qué sientes? ¿Dónde hay tensión o relajación?
Respira conscientemente: Observa tu respiración. ¿Es rápida, lenta, superficial o profunda? Esto te dará pistas sobre tu estado emocional.
Reconoce las emociones en tu cuerpo: Cuando sientas una emoción intensa, pregúntate: ¿dónde la percibo en mi cuerpo? Identificar patrones te ayudará a anticiparte a futuras reacciones emocionales.
La interocepción es mucho más que "escuchar tu cuerpo"; es una puerta hacia el autoconocimiento y la regulación emocional.
En un mundo lleno de estímulos externos, aprender a conectarte contigo mismo es una habilidad poderosa que te permite vivir con mayor plenitud y equilibrio.
Atrévete a prestar más atención y empieza a escuchar lo que tu cuerpo tiene que decirte!



