Integración Intergeneracional
Nadie nos segrega tanto como nosotros mismos.
El domingo pasado anduve en CdMx, en un par de eventos. En el más grande de ellos estuvimos aproximadamente 120 personas. La semana previa, se creó un grupo de WhatsApp en el que nos fuimos presentando siguiendo una estructura que indicaron los organizadores: fotografía, edad, descripción de quiénes somos y qué hacemos, nuestros temas de interés, etc.
Fui de las primeras en presentarme, y conforme iban recibiéndose los mensajes, me quedaba cada vez más claro algo que corroboré en el encuentro en vivo: con mis 58, era la mayor. La de más edad. Sí, la más vieja. Y lo digo sin carga negativa, sino como simple realidad.
Coincidió con dos fechas de esas que se marcan como días internacionales de “algo”, y reforzaron esta reflexión que te quiero compartir: 1 de octubre - Día de las Personas Mayores, y 9 de octubre, Día de Concientización sobre el Edadismo.
El edadismo se refiere a la discriminación por edad, y es una problemática real. Sin embargo, en vez de enfocarme en ello, quiero hablar de algo que cada uno en primera persona podemos hacer para disolverlo: integrarnos. Nadie nos segrega tanto como lo hacemos nosotros mismos.
Creo que la división por generaciones, que nació con fines de estudios sociológicos, al ser usada para fines mercadológicos acabó siendo perjudicial. Difundió estereotipos y paradigmas que empezaron a condicionar nuestros pensamientos y comportamientos.
Hizo que las personas nos sintiéramos fuera de lugar cuando no estamos rodeados de gente de nuestra edad. Y es por eso que evitamos ese grupo/restaurante/bar/tienda/barrio/etc. porque creemos que es “de puro chavo” o “de puro viejo”.
Nos perdemos así la enriquecedora experiencia de convivir e intercambiar ideas con personas de edades diferentes a la propia. En pocas palabras, creo que el edadismo lo alimentamos en primera persona cuando nos aislamos voluntariamente.
Y es que la verdad, fuera de la edad, tengo muchísimo en común con todas estas geniales personas con las que coincidí en este evento: hablamos de negocios, salud, libros, música, viajes y más, a veces en tono serio, a veces casual y bromeando, pero siempre de manera propositiva y respetuosa de todas las diferencias.
Conecté todo esto con un brillante estudio que recién publicó Amazon Ads dando tendencias actualizadas de mercadotecnia, y se llama: “Beyond the Generational Divide” (Más allá de la división generacional).*
Me encantó leerlo porque los resultados comprueban lo que vengo diciendo desde hace un par de años cuando empecé a impartir una plática que titulé “Inteligencia Intergeneracional”: lo que nos une y define no es la edad, sino los valores, los intereses, las rutinas, la actitud ante la vida.
Los datos son contundentes: 1 de cada 4 consumidores se identifica con una generación distinta a la que le corresponde por su año de nacimiento. Sentirse un “alma vieja” o “joven de corazón” es más que una frase hecha.
Aún más revelador: 3 de cada 5 personas sienten que existen muchas suposiciones inexactas y estereotipadas sobre su grupo de edad.
El estudio demuestra que somos 2 veces más unificados por nuestros comportamientos que por nuestra generación, y 2 veces más unificados por nuestras comunidades que por nuestra edad.
Las comunidades, ya sean físicas o digitales, son el pegamento social más potente de nuestra era: lo que nos une no es el año de nacimiento, sino tener una pasión compartida.
La investigación, realizada en 11 países, con más de 26,000 participantes de 18 a 74 años, dice claramente que para la mayoría, “la edad es realmente solo un número”.
Cuatro de cada cinco personas afirman que su mentalidad las define más que su edad, y casi tres de cada cuatro sienten que tienen cosas en común con personas de todas las edades.
Así que si la mercadotecnia está descubriendo que ignorar las barreras generacionales es beneficioso para vender, como sociedad podemos usar este mismo principio para unificarnos. ¡Ya basta de dividirnos!
Aplicar estas ideas en nuestra vida cotidiana tiene el poder de disolver activamente el edadismo, uno de los prejuicios más normalizados y dañinos.
La integración intergeneracional nos genera enriquecimiento a través del intercambio de perspectivas, se reduce la soledad al crear redes basadas en afinidades reales, y combate los prejuicios mediante la interacción personal.
Entrenar esta mentalidad, a la que también se le llama “Ser Perennial” en alusión a las plantas que permanecen vivas en todas las temporadas, es más sencillo de lo que parece:
Atrévete a iniciar conversaciones con personas de diferentes edades. Demuestra interés genuino. Pregúntales por sus intereses, busca y encuentra puntos en común.
Y lo que más te recomiendo: únete a una comunidad y suma diversidad. Sin importarte si eres el más viejo (o el más joven), participa en grupos de “algo” de tu interés: un club de lectura o fotografía o senderismo, una comunidad de fans en línea o un voluntariado. En los espacios donde reina una pasión, la edad es lo de menos.
Este cambio de mentalidad no es automático; es una elección consciente que podemos y debemos hacer todos los días para construir puentes en vez de muros a nuestro alrededor.
Cuéntame qué opinas y si tienes alguna anécdota o experiencia que nos puedas compartir, ¡pues mucho mejor!
*Tengo el pdf del estudio de Amazon Ads y también tengo un e-book que hice con el contenido de mi plática Inteligencia Intergeneracional. Si te interesa alguno o ambos, contáctame en privado enviándome tu correo electrónico y te los comparto.
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Hola Marneen! Me interesa el ebook yolanda.con.rom@gmail.com.
Gracias!