Expectativas Proféticas
El poder de ser un Pigmalión
Cuenta la mitología griega que un escultor llamado Pigmalión, creó una estatua tan perfecta que se enamoró profundamente de ella. La cuidaba, la vestía, le hablaba… y su devoción fue tal, que la diosa Afrodita le dio la vida y así nació Galatea.
Este mito le dio nombre a un fenómeno real: El Efecto Pigmalión, ya que inspiró el estudio del poder que tienen las expectativas en el desarrollo de las personas.
En 1968, dos renombrados psicólogos, Rosenthal y Jacobson, realizaron experimentos en los que dijeron a ciertos maestros que algunos de sus alumnos (elegidos al azar) tenían un potencial intelectual excepcional. A pesar de que no era verdad, esos estudiantes terminaron mostrando un rendimiento mucho mayor al final del año.
¿Por qué? Porque los maestros, sin darse cuenta, les ofrecieron diferente atención, estímulos y confianza.
Las expectativas que transmitimos se vuelven profecías. La neurociencia tiene una clara explicación: Cuando sentimos que alguien cree genuinamente en nosotros, se nos activan zonas cerebrales relacionadas con la motivación y la confianza, estimulando la producción de neurotransmisores que impulsan el aprendizaje y la acción. Al mismo tiempo, se reduce la actividad en las zonas vinculadas al miedo y la ansiedad.
Dicho en corto: La percepción de ser apoyados cambia nuestra química interna, y eso puede cambiar externamente nuestro desenvolvimiento, proyección y resultados.
Pero ojo: también existe el llamado Efecto Golem, llamado así por un mito hebreo, sobre una criatura que se volvía destructiva por no ser bien encausada, y se usa este nombre para identificar el fenómeno de que cuando las expectativas son negativas —“no puedes”, “no eres capaz”, “no confío en ti”— se activa el mismo principio… pero en dirección contraria.
Estos efectos están presentes en todas partes:
En la escuela, cuando un alumno etiquetado como “conflictivo” adopta ese papel permanentemente.
En el trabajo, cuando un empleado crece porque su jefe le demuestra confianza en su potencial.
En casa, cuando un hijo tratado como responsable comienza a actuar como tal.
La frase del poeta Goethe lo resume con precisión:
“Trata a un hombre tal como es, y seguirá siendo lo que es; trátalo como puede y debe ser, y se convertirá en lo que puede y debe ser.”
Y esto aplica no solo hacia otros, sino también hacia nosotros mismos.
Pregúntate:
¿Desde qué tipo de expectativas observas y tratas a los demás?
¿Y desde cuáles te ves y tratas a ti mismo?
Creer en el potencial de alguien puede marcar una gran diferencia.
A veces, lo único que una persona necesita para destacar… es que alguien más vea lo que todavía no ha podido ver en sí mismo.
Conviértete en un Pigmalión. 😉💪🏻🧠



