#2016
¿Nostalgia Colectiva o Cansancio Masivo?
🤔Me dio curiosidad el ver tantas publicaciones reviviendo recuerdos de 2016.
Y sí, en poco tiempo se convirtió en todo un “trend” en todas las redes sociales.
Al parecer la tendencia “2026 es el nuevo 2016” explotó de forma orgánica, con el inicio de año.
Algunos famosos se sumaron, ampliando esta nostalgia colectiva, y en apenas dos semanas el hashtag #2016 había generado más de 37 millones de posts en las diferentes redes, reviviendo hechos y fotos con los filtros más icónicos de esa época en Instagram y Snapchat.
Según algunos análisis que estuve leyendo, la gente se siente nostálgica de 2016 no solo porque tenía 10 años menos, sino porque ese año marcó un parteaguas antes de que el internet se sintiera tan pesado, tan algorítmico, tan absolutamente comercializado y aún no nos obsesionábamos por estar revisando nuestro teléfono a cada momento.
En 2016, la gente todavía publicaba fotos sin pensarlo tanto. Los filtros eran diversión, todo era más ligero y espontáneo. Publicar algo, no era una competencia por ganar seguidores, y eso es precisamente lo que este trend está demostrando: extrañamos la simpleza. Estamos sobresaturados y cansados.
La obsesión por hacer más, por demostrar que “sí podemos” con todo, por estar al día con cada noticia, con cada actualización, con cada tendencia, nos mete en una dinámica que termina generando cansancio crónico, estrés, ansiedad y hasta depresión, como analiza el libro “La sociedad del cansancio”, del filósofo contemporáneo Byung-Chul Han, en donde concluye que la epidemia de cansancio actual no proviene del esfuerzo físico, sino del exceso de expectativas, de la constante comparación y de la presión por optimizarlo todo, todo el tiempo.
Y en las redes sociales, esto se multiplica exponencialmente. Vivimos con ese FOMO constante (Fear Of Missing Out), ese miedo a perdernos algo, que nos mantiene “scrolleando”, comparando, consumiendo sin parar.
Creo que este trend es una oportunidad. No de ponernos melancólicos, sino para recuperar intencionalmente algo de lo que extrañamos de esa época: mayor control sobre nuestra atención y menos saturación mental.
El antídoto al FOMO es practicar el JOMO (Joy Of Missing Out) - “La alegría de perderte cosas”. Es la liberación que se siente al aceptar que no necesitamos abarcarlo todo, estar en todo, consumir todo. Es una renuncia consciente que nos permite enfocarnos en lo que de verdad importa.
Y aplicado a nuestra vida digital, significa preguntarnos: ¿Qué ritmo quiero marcar para mí, sin importar lo que los algoritmos me empujen a hacer y consumir?
2026 no es el nuevo 2016, pero sí puede ser el año en el que recuperemos nuestra capacidad de marcar nuestros propios tiempos, y de filtrar lo que merece nuestra atención.
El verdadero disfrute de la vida, no se logra intentando estar “en todo, en todas partes, y al mismo tiempo”. Se logra estando alineado con lo que realmente valoras, viviendo a tu propio ritmo y con tus propios objetivos y prioridades.
Quizá los recuerdos de lo que era tu vida en 2016 te hagan pensar y reconsiderar algunas cosas. Pero la reflexión más importante, no es cómo era entonces, sino cómo quieres que sea en 2026, y sobre todo, cómo te gustaría que sea en 2036!
Piénsalo: estos 10 años desde 2016 se pasaron volando, ¿cierto? Pues los próximos 10 también pasarán así. La diferencia está en si los dejas pasar en piloto automático o si tomas decisiones conscientes hoy que construyan la vida que realmente quieres vivir mañana.
¿Qué decisiones y acciones necesitas tomar hoy para construir esa vida? ¿Te animas a hacerte esas preguntas? 😉💪🏼🧠



